
Quien dejó los mejores momentos de la tarde fue Cristian Escribano. Su primero fue violento en el capote. Pero tras los dos pases cambiados por la espalda del torero y un gran pase de pecho, el novillos de Espartaco, dijo que iba a ir de largo. Le dio sitio y ligó con la diestra el toledano , que aguantaba la enrazada embestida de su oponente. Había que dejarle espacios, perdele ese pasito para ganar el ligazón y rotundidad. El novillo pedía más firmezas, se mostró puesto con la izquierda y con sitio. El bajonazo fue infame. El quinto fue reservón y con peligro por arriba. No se lo puso fácil a Escribano, quién puso en práctica su oficio.
Luis Miguel Casares sólo ha dejado oficio y compostura en la faena al noble pero soso primero. Se encontró con "Zoletillo", que desde que le enseño la muleta se puso a embestir con poder, bravura, intensidad. Al principio, el aragonés, toreo rápido, se gustó al natural, donde hubo dos series largas y templadas. Hacía el avión, con una fijeza extraordinaria. Mantuvo el interés Luis Miguel Casares, pero el astado era el de esos que te tienen que encumbrar.
El local Esaú Fernández intentó templar la nobleza del tercero. Puesto, caldeó el ambiente en el toreo de cercanías. Ha elaborado una faena con altibajos. Pastueña fue la embestida del sexto, al que le dejó pasajes buenos con otros más embarullado.
Real Maestranza de Sevilla. 9 de abril. 1º de la Feria de Abril. Más de madia entrada.
Novillos de Juan Antonio Ruiz "Espartaco", con raza, nobleza y bravura.
Luis Miguel Casares: silencio y silencio.
Cristian Escribano: vuelta tras leve petición y silencio tras dos avisos.
Esaú Fernández: palmas y silencio.
Imagen: Cristian Escribano dando la vuelta al ruedo.
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